El valle del Esgueva y sus vinos.


El río Esgueva atraviesa tres provincias castellanas a lo largo de todo su recorrido: Burgos, Palencia y Valladolid. Nace en las faldas de Peña Cervera, su origen se disputa entre las localidades de Briongos de Cervera y Espinosa de Cervera unos 7 km al suroeste de Santo Domingo de Silos y, tras 120 km aprox. de longitud, va a desembocar al Pisuerga en la misma capital vallisoletana, después de haber discurrido poco más de cinco kilómetros por tierras palentinas en Castrillo de Don Juan.

El valle del Esgueva discurre paralelo al valle del Duero y está localizado en la zona más septentrional de la denominación de origen. Constituye una de las subcomarcas en las que se divide la Ribera del Duero y presenta un clima de interior con una variación térmica muy importante entre el día y la noche así como entre el verano y el invierno. Esta fuerte variación se ve acentuada por la gran altitud del valle sobre el nivel del mar que se ubica en el entorno de los 100m por encima del recorrido del valle del Duero.

Es un valle formado entre los períodos Terciario y Cuaternario a raíz del drenaje de una masa de agua enorme que cubría gran parte Valladolid y Burgos. Como resultado de tal drenaje se formaron los actuales valles del Duero, del Esgueva del Pisuerga y otros más. En función de la dureza del suelo y del tiempo de erosión se observan distintos tipos de valles; así el mismo Duero ofrece dos versiones de valle muy diferentes entre Peñafiel y los Arribes o llegando a su desembocadura en Oporto. El del Esgueva es un valle en artesa con formas onduladas en el fondo, entre los laterales conformados por las laderas que descienden de los páramos.

Los páramos, cuya altura se encuentra entre los 800 y los 950 m a lo largo de todo el valle, presentan suelos con gran cantidad de caliza y marga. Las calizas se encuentran las zonas más elevadas, justo por debajo de ellas, en la zonas medias de las laderas encontramos las margas yesíferas que aportan una gran tipicidad a los vinos de esta zona. En las zonas inferiores, por debajo de las laderas margosas se encuentran las arcillas que ofrecen los suelos típicos de la Ribera del Duero.

Tanto su ubicación geográfica como orográfica influyen de manera notable en el cultivo de la vid y en los vinos resultantes de la misma. Los ciclos de las plantas son mucho más largos que en el resto de las zonas de la denominación de origen y las prácticas de cultivo llevan un calendario bastante retrasado con respecto al resto.

La carga pluviométrica de la zona está en el entorno de los 500mm /año y en lo que se refiere a las variedades plantadas, la inmensa mayoría del viñedo es tinto fino si bien queda algún majuelo de otras variedades muy minoritarias, empleadas para elaboración de vino de autoconsumo.

En esta zona de la Ribera son cuatro los pueblos que están ubicados dentro de los límites establecidos por la denominación de origen para elaborar vinos amparados por la misma: Terradillos de Esgueva, Villatuelda, Valdeande y Tórtoles de Esgueva. Todos ellos pertenecen a la provincia de Burgos, no habiendo ningún pueblo ni de Valladolid ni de Palencia que, pertenezaca al valle y esté inscrito en la D.O. Ribera del Duero.